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Archive for the ‘Arte’ Category

“La Venus del espejo”. El Cuadro estrella de la exposición de Velázquez

A principios de este año acudí a las exposiciones del Greco y de Velázquez que organizó el Museo del Prado. Recuerdo lo instructiva que me resultó la del maestro sevillano. Instructiva y esclarecedora acerca de algunos aspectos de la génesis de su obra. Recuerdo también la incomodidad y el gran inconveniente que suponía la presencia de tantas personas en las salas. ¿Es posible establecer la comunicación con la obra en estas circunstancias? ¿O debe uno contentarse sólo con mirar? Porque a eso iba mucha gente: a mirar, a ver, a estar ahí sólo por una simple y sana curiosidad para luego decir: “Ahí estuve yo”

Las mismas sensaciones con el Greco. Me impresionó gratamente la contemplación de los monumentales lienzos destinados al retablo de la iglesia del Colegio de Doña María de Aragón, a pesar de no encontrarse en su emplazamiento original. Mientras realizaba el esfuerzo de dejarme absorber por las pinturas entre tanto ruido y movimiento pensaba la cuestión acerca de la importancia que tiene en este tipo de pinturas el emplazamiento al que va originalmente destinado, de cómo repercute en la concepción de la obra. Idéntico planteamiento se puede hacer con la música. Cuántas obras compuestas originalmente para ser interpretadas en el ámbito de una iglesia pierden parte de su esencia al ser escuchadas en recintos distintos.

Recuerdo también la sensación de disgusto (¿frustración?) que me produjo contemplar los cuadros del Greco en un entorno que no fuera Toledo. Me pareció una especie de amputación. Además pensaba que aquellos lienzos debían contemplarse en silencio y no en medio del bullicio grosero y desconsiderado de los visitantes, muchos de los cuales no dedicaban más de diez segundos a cada cuadro. ¿No fueron estas obras concebidas para la contemplación y la devoción silenciosa? Exhibidas en estas condiciones se ven reducidas a meros objetos de museo ¿No se pierde algo en esta opción reduccionista? Bueno, luego pensé, quizá esto es lo que llaman democratización de la cultura o cultura para el pueblo.

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 Estos días estoy leyendo el libro del profesor, Santiago Sebastián: “Mensaje Simbólico del Arte Medieval. Arquitectura, Liturgia e Iconografía”. Se trata de un esclarecedor trabajo sobre la importancia que tiene el estudio de la simbología en la apreciación del arte de esta época por tratarse de un elemento indisociable del mismo. Para el estudioso turolense (fallecido en 1995) la iconografía es inseparable de la Historia del Arte, debiendo existir entre ambas una estrecha colaboración. Así, por ejemplo, los elementos arquitectónicos de las iglesias románicas – su distribución, estructura, participación de los elementos decorativos… – están interrelacionados con  la función a la que se destinan. Por ello es necesario, si se quiere captar la verdadera belleza de estas construcciones, conocer muy de cerca el significado, así como el desarrollo, del ritual cristiano, de la liturgia.

 

A través de la abstracción simbólica el hombre era partícipe de un conocimiento trascendental, cuyo contenido no se presta a la comunicación por medio de la palabra escrita. Los gestos, las imágenes, la distribución de las naves, el ábside, la cúpula y en definitiva, todos los elementos que participaban en la decoración del interior del templo románico, contribuían a recrear el clima meditativo y contemplativo adecuado, favoreciendo la conexión con esa otra realidad. Situación esta muy difícil de recrear hoy en día debido a que el hombre ha perdido la frescura mental necesaria, ha perdido la inocencia del hombre medieval, cediendo el conocimiento abstractivo o “mágico” su puesto a ese otro mucho más cómodo, directo, seguro como es el conocimiento racional, con toda su batería conceptual a cuesta.

 

El capítulo de introducción del libro esta dedicado al símbolo y a la naturaleza simbólica del hombre, quien no es – en contra de lo que tenemos asumido – un animal racional, sino como ya lo definió en su momento el filósofo E. Cassirer, – a quien cita el profesor Sebastián – un animal symbolicum, porque: “al lado del lenguaje conceptual hay un lenguaje del sentimiento, al lado del lenguaje lógico o científico está el lenguaje de la imaginación poética. Al principio, el lenguaje no expresa pensamientos o ideas, sino sentimientos y afectos.”(Ernst Cassirer. Antropología filosófica, 1948, p. 49). El poder que el hombre ha otorgado al símbolo parte de una necesidad que consiste en su apertura hacia el mundo por medio de un camino que va más allá de la razón. De aquí que recurrimos a los símbolos para expresar conceptos que no podemos definir o comprender del todo: “Para aprehender los objetos del mundo, lo mejor es identificarse con ellos como hace el hombre primitivo; los esquemas del pensamiento de este hombre no son comparables a los nuestros porque para él no hay separación entre lo que llamamos objetivo y subjetivo.”

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