Anoche tuve la ocasión de escuchar la Misa de Gloria de Puccini, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y su Coro, con el tenor José Bros y el barítono Ángel Ódena, dirigidos todos por Jesús López Cobos. La sensación que me produjo su escucha es contradictoria. Por un lado es indudable que se trata de una composición hermosa que supone un claro precedente del arte que el compositor de Luca nos iba a dejar en sus óperas inmortales Por otro lado encuentro en ella el irresoluble dilema de clasificar esta obra como religiosa, a pesar de tratarse de una misa. Al igual que sucede con las obras “sacras” de otros maestros italianos (como p.ej. Rossini y su Stabat Matter o Verdi y su Réquiem) estas composiciones se alejan mucho del contenido al que se suponen están destinados. El lenguaje es operístico y la forma en que se establece el diálogo – si es posible dentro de estas coordenadas – con Dios transita dentro de los parámetros de las pasiones netamente humanas no habiendo lugar para sentimientos elevados, salvo aquellos producidos por los abrumadores tutti de por ejemplo el Gloria en Puccini o del famoso Dies Irae del réquiem verdiano.
En estas obras no es posible por tanto, la estimulación de la meditación contemplativa sino la recreación de las pasiones y sentimientos que solemos identificar en las relaciones interhumanas. Aquí se produce un claro cruce y enfrentamiento entre la sublimación o elevación del alma hacia Dios, objetivo el arte verdaderamente sacro, y aquel de las sensaciones de la estética artística laica. Ejemplos en la música del primero lo tenemos en el canto gregoriano o de la iglesia ortodoxa, del segundo en la que estamos comentamos y en la gran cantidad de obras surgidas después del Renacimiento, donde el compositor se interpone entre la el escuchante y el fin al que se supone esta destinada la música.
Aquí les dejo un fragmento de la Misa de Gloria de Puccini. Se trata del Gloria, a cargo del coro Rossini Sassari que encontré en You Tube. Para mi gusto el Coro de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria estuvo mucho mejor, sobre todo porque mostraron un mejor empaste de las voces.
