Estos días estoy leyendo el libro del profesor, Santiago Sebastián: “Mensaje Simbólico del Arte Medieval. Arquitectura, Liturgia e Iconografía”. Se trata de un esclarecedor trabajo sobre la importancia que tiene el estudio de la simbología en la apreciación del arte de esta época por tratarse de un elemento indisociable del mismo. Para el estudioso turolense (fallecido en 1995) la iconografía es inseparable de la Historia del Arte, debiendo existir entre ambas una estrecha colaboración. Así, por ejemplo, los elementos arquitectónicos de las iglesias románicas – su distribución, estructura, participación de los elementos decorativos… – están interrelacionados con la función a la que se destinan. Por ello es necesario, si se quiere captar la verdadera belleza de estas construcciones, conocer muy de cerca el significado, así como el desarrollo, del ritual cristiano, de la liturgia.
A través de la abstracción simbólica el hombre era partícipe de un conocimiento trascendental, cuyo contenido no se presta a la comunicación por medio de la palabra escrita. Los gestos, las imágenes, la distribución de las naves, el ábside, la cúpula y en definitiva, todos los elementos que participaban en la decoración del interior del templo románico, contribuían a recrear el clima meditativo y contemplativo adecuado, favoreciendo la conexión con esa otra realidad. Situación esta muy difícil de recrear hoy en día debido a que el hombre ha perdido la frescura mental necesaria, ha perdido la inocencia del hombre medieval, cediendo el conocimiento abstractivo o “mágico” su puesto a ese otro mucho más cómodo, directo, seguro como es el conocimiento racional, con toda su batería conceptual a cuesta.
El capítulo de introducción del libro esta dedicado al símbolo y a la naturaleza simbólica del hombre, quien no es – en contra de lo que tenemos asumido – un animal racional, sino como ya lo definió en su momento el filósofo E. Cassirer, – a quien cita el profesor Sebastián – un animal symbolicum, porque: “al lado del lenguaje conceptual hay un lenguaje del sentimiento, al lado del lenguaje lógico o científico está el lenguaje de la imaginación poética. Al principio, el lenguaje no expresa pensamientos o ideas, sino sentimientos y afectos.”(Ernst Cassirer. Antropología filosófica, 1948, p. 49). El poder que el hombre ha otorgado al símbolo parte de una necesidad que consiste en su apertura hacia el mundo por medio de un camino que va más allá de la razón. De aquí que recurrimos a los símbolos para expresar conceptos que no podemos definir o comprender del todo: “Para aprehender los objetos del mundo, lo mejor es identificarse con ellos como hace el hombre primitivo; los esquemas del pensamiento de este hombre no son comparables a los nuestros porque para él no hay separación entre lo que llamamos objetivo y subjetivo.”

